[{"Value":"","Discard":false,"Expires":9999999999}] Psicofármacos y cambios corporales – ICEBERG | Psicología y Salud

Psicofármacos y cambios corporales

En los últimos años se está produciendo un cambio a nivel cultural respecto a la manera de percibir la salud mental, lo cual está haciendo que cada vez más personas busquen ayudan psicológica para mejorar su bienestar emocional. Además de la terapia psicológica, otro recurso terapéutico son los psicofármacos.

¿Qué son los psicofármacos? Son un tipo de medicamentos que se usa para el tratamiento de enfermedades mentales, o mejor dicho, para influir sobre las conductas de las personas de una manera beneficiosa y adaptativa para ellas teniendo como referencia el contexto cultural. Actúan en el cerebro, más concretamente en el sistema nervioso central (SNC), modificando los efectos de los neurotransmisores (como la serotonina, la norepinefrina o la dopamina), los cuales se encargan de transmitir la información entre neuronas. La variación en los niveles de estos y otros neurotransmisores, tanto por exceso como por defecto, produce cambios en la experiencia emocional y conductual de las personas.

 

 

Muchas de las creencias que sobre ellos tenemos, contribuyen al miedo que se genera entorno a su consumo. Precisamente, estas modificaciones a nivel químico ayudan a controlar la sintomatología del paciente, generando cambios en el estado de ánimo, en su experiencia o en el comportamiento. Estos cambios resultan beneficiosos y facilitadores, en muchas ocasiones, del trabajo en terapia psicológica.

La actitud de rechazo hacia la toma de psicofármacos, se debe a diferentes motivos.

  • Miedo a crear dependencia de la medicación.
  • Actitudes negativas o experiencias negativas por parte del entorno (estigma social).
  • Falta de información sobre su eficacia.
  • Obtención de información exclusivamente de los medios de comunicación.
  • Los efectos secundarios que pueden generar.

 

Efectos adversos y cómo afectan a nuestro cuerpo

Dada la variedad de efectos y mecanismos de actuación existentes, nos centraremos en aquellos efectos secundarios que tratan sobre cambios corporales, ya sea por aumento o disminución de «peso». Algunos de estos efectos consisten en:

  • Estreñimiento por disminución de la motilidad intestinal y retención de líquidos.
  • Aumento de apetito y retraso en las señales que indican saciedad.
  • Disminución del apetito, el cual también puede ser derivado de la aparición de náuseas.
  • Efectos sedantes, que pueden influir en que estemos más inactivos y tengamos menos ganas de hacer cosas en el día a día.
  • Sequedad de boca, que puede influir en el tipo de bebidas que nos apetece ingerir.
  • Efectos sobre el metabolismo de la grasa y la glucosa, con ello sobre la regulación de diferentes hormonas y moléculas, como la insulina y el colesterol.

 

La implicación del cerebro en los procesos de regulación de la ingesta, tanto de apetito como de saciedad, puede ser a través de la acción del SNC, pero también de la producción de hormonas y péptidos liberados en los diferentes órganos y tejidos que tienen su efecto en el cerebro. Es importante señalar que la ingesta también se encuentra condicionada por el entorno social  y por nuestro estado emocional, entre otros factores. Esto explica por qué los psicofármacos, al actuar en el SNC modificando la recaptación de ciertas hormonas o bloqueando algunos receptores, alteran la regulación de la ingesta de alimentos y, como consecuencia de ello, influyen en los cambios corporales.

Estos cambios en el cuerpo pueden afectar a la percepción que la persona tiene tanto de sí misma como de su imagen corporal. El cambio en la apariencia corporal puede generar malestar y sufrimiento, incluso rechazo hacia el propio cuerpo. Esto puede llevar a realizar cambios en la alimentación, abandonar el tratamiento y/o utilizar otras estrategias compensatorias para conseguir la apariencia corporal que desean. Recuerda, estos efectos secundarios son temporales, y por ello, dejarán de estar presentes una vez que el tratamiento haya finalizado.

Los problemas por los que ahora mismo puedes estar pasando, son fruto de la interacción entre tus factores genéticos y biológicos, tu contexto social y tu historia personal: la medicación será una variable más a tener en cuenta durante el proceso de terapia por los cambios que en tu experiencia y conducta puede generar. Por eso en cada paciente los efectos van a ser diferentes.

 

Aspectos a tener en cuenta sobre la toma de psicofármacos

Los psicofármacos son una parte más del tratamiento y deben ser prescritos por un profesional cualificado: preferiblemente, médico psiquiatra. Generalmente, resulta conveniente trabajar paralelamente con un/a psicólogo/a clínico o sanitario para mejorar tu experiencia emocional y crear cambios conductuales que mejoren tus niveles subjetivos de bienestar, tu calidad de vida, y tu estado de salud general.

Tanto el inicio como la interrupción del tratamiento deben hacerse de forma gradual. Es importante hacer una valoración y seguimiento para ir disminuyendo progresivamente y de manera controlada la medicación. Así evitaremos que los síntomas iniciales por los cuales se comenzó a tomar vuelvan a aparecer. Los antipsicóticos, estabilizadores, antidepresivos y ansiolíticos no tienen por qué ser tratamientos de por vida y debe establecerse un tiempo y una dosis para cada persona teniendo en cuenta su contexto presente y su historia personal, y adaptarlos a las necesidades particulares. Por otro lado, la eficacia de los antidepresivos no puede comenzar a valorarse hasta las 2-4 semanas tras iniciar el tratamiento, mientras que el efecto de los ansiolíticos resulta inmediato.

Sé honesto con los profesionales que te acompañan durante este proceso respecto al cumplimiento de la pauta prescrita. Al estar establecidos los tiempos y dosis, si se siguen las pautas prescritas, se pueden predecir y anticipar los cambios a nivel emocional y conductual. Si por el contrario, no se está siguiendo la pauta y el profesional que te acompaña cree que sí, pensará que ese tratamiento no está siendo efectivo y aumentará la dosis para conseguir los efectos deseados, o cambiará la prescripción. Esto también aumentará la probabilidad de efectos secundarios, además de alargar el tiempo del tratamiento y generar confusión y dudas en el profesional.

Otra práctica errónea puede ser la automedicación que se da en ansiolíticos e hipnóticos, ya que estos deben ser prescritos con supervisión médica y siguiendo una dosis y pauta adecuadas a cada persona. Pregunta todas las dudas que tengas sobre tu medicación: tu psiquiatra y tu psicólogo/a serán quienes mejor puedan informarte sobre los beneficios de tomarla así como de los posibles efectos adversos.

 

¿Qué te recomendamos hacer si la toma de medicación afecta a tu imagen corporal?

Los cambios corporales pueden generar mucho malestar a la persona, por eso es importante trabajar sobre este aspecto, aunque recuerda, estos cambios son temporales.

  • Habla en terapia con tu psicólogo/a sobre esta preocupación. La percepción sobre nuestro cuerpo y las emociones influyen en nuestra forma de relacionarnos con la comida, así como en las verbalizaciones utilizadas para referirnos a él. Este trabajo en consulta puede ir dirigido hacia la aceptación y la comprensión de los cambios que puede experimentar tu cuerpo.
  • No dejes la pauta por tu cuenta. Coméntalo con tu psiquiatra para buscar una alternativa que genere menos cambios objetivos en tu cuerpo y con tu psicólogo para mejorar la adherencia al tratamiento.
  • Continúa con tu alimentación, no realices dietas restrictivas ni estrategias compensatorias. Con estas conductas podemos incrementar la probabilidad de sufrir un TCA (Trastorno de conducta alimentaria).
  • Cada cuerpo es diferente y va a reaccionar de una manera distinta ante la medicación, algo que no podemos controlar. Por eso te invitamos a escuchar tus sensaciones de hambre y saciedad, así como a trabajar en la regulación y comprensión de las emociones derivadas.

 

Respeta tus tiempos para aceptar esos cambios.

 

Autora: Alicia Cartujo, psicóloga.

Aquí te dejamos algunas de las referencias utilizadas para la elaboración del artículo

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