Qué ocurre
La depresión no aparece de un día para otro. Se va formando a partir de cambios en la conducta que, poco a poco, dejan a la persona con menos energía, menos actividades y menos contacto con lo que antes le hacía bien.
En consulta vemos patrones como:
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Dejar de hacer actividades que antes resultaban agradables o significativas.
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Aislamiento: rechazar planes, evitar llamar o responder mensajes.
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Alteraciones del sueño: dormir demasiado o tener noches muy cortadas.
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Cambios en la alimentación: comer por inercia o perder el apetito.
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Posponer tareas hasta que generan más culpa.
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Moverse menos, tener menos iniciativa y más necesidad de “desconectar”.
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Aplazar decisiones por falta de claridad o miedo a equivocarse.
Son comportamientos que, sin querer, van reduciendo el contacto con reforzadores (cosas que aportan bienestar), y eso mantiene y agrava el malestar.
Cómo se vive
La depresión se siente como un cansancio que no se quita y un descenso en la capacidad de disfrutar.
Muchas personas describen:
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Sensación de vacío, apatía o desconexión.
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Días que cuestan el doble, aunque no haya muchas tareas.
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Falta de motivación incluso para actividades pequeñas.
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Menos interés en relaciones o hobbies.
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Problemas para concentrarse o tomar decisiones.
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Necesidad constante de “dejarlo para luego”.
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Sensación de no reconocerse o de estar en “modo supervivencia”.
A menudo, la persona sabe que algo no va bien, pero le falta la energía para cambiarlo sola.
Qué podemos lograr
El objetivo es recuperar movimiento, interés y estructura, de forma gradual y realista.
Con acompañamiento, la mayoría de personas consigue:
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Volver a hacer actividades que aportan bienestar, aunque sea en versiones pequeñas.
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Recuperar rutinas básicas de sueño, alimentación y autocuidado.
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Aumentar energía y sensación de capacidad.
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Salir del aislamiento y volver a vincularse con su entorno.
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Organizar mejor el día a día sin sentirse sobrepasada.
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Tomar decisiones sin ese bloqueo constante.
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Reconectar con objetivos, intereses y proyectos personales.
La depresión se puede superar, y con pasos reales vuelves a abrir espacio para lo que te importa.