Qué ocurre

Cuando un niño o adolescente empieza a tener dificultades emocionales o de conducta, suele verse reflejado en cambios muy concretos del día a día. No se trata de si es “sensible”, “movido/a”, “tímido/a” o “inmaduro/a”, sino de cómo responde a determinadas situaciones y cómo esos patrones se mantienen con el tiempo.

En consulta suelen aparecer comportamientos como:

Estos patrones no son un “problema del niño/a”: son señales de que algo en su entorno, rutina o forma de manejar emociones necesita apoyo.

Cómo se vive en casa

La familia suele notar:

Es normal: nadie recibe un manual sobre cómo responder a ciertas conductas, y cada niño/a es diferente.

Cómo trabajamos

El trabajo con niños/as y adolescentes siempre incluye a la familia, porque es lo que garantiza cambios reales y estables. Nos centramos en:

Qué podemos lograr

De manera realista, el trabajo conjunto suele conseguir:

El objetivo no es que el niño “sea perfecto”, sino que pueda gestionar lo que siente, que la familia tenga herramientas claras y que el día a día se vuelva más llevadero para todos.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.