Qué ocurre

La ansiedad y el estrés se mantienen por una combinación de conductas que aparecen de forma repetida en el día a día. No son “maneras de ser”, sino patrones muy concretos que acaban atrapando a la persona.

En consulta vemos con frecuencia:

Son conductas que a corto plazo te dan alivio, pero que a largo plazo mantienen el problema.

Cómo se vive

La ansiedad va ocupando terreno poco a poco:
te cuesta concentrarte, tu cuerpo se activa sin previo aviso, necesitas controlar más cosas, evitas situaciones que antes eran normales, duermes peor, te notas irritable y la sensación de “ir a mil” no se apaga ni aunque descanses.

También aparecen síntomas físicos que preocupan mucho:
opresión en el pecho, taquicardia, nudos en el estómago, temblores, sensación de mareo o aturdimiento.

Todo esto afecta a tu rendimiento, a tus relaciones y a tus decisiones diarias.

Qué podemos lograr

Con trabajo constante, la mayoría de personas consigue:

Con acompañamiento y práctica, la ansiedad deja de marcar tu ritmo y tú recuperas el tuyo.

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